“Algunos
films son trozos de vida. Los míos son trozos de pastel”, decía él. Y como a todos
nos gustan unos pedazos de pastel de vez en cuando, hoy vengo a hablaros de 5.
Mis 5 pasteles películas favoritas de Hitchcock.
Además de
ello, he pedido a mi compañero La guadaña cinéfila que escriba algo sobre Alfred, y nos
hablará de un terreno donde se manejaba bien Hitch… ¿El teatro?
Y no solo eso, al final de la entrada
encontrareis un pequeño análisis de @celiaac_ del libro “El cine según Hitchcock”.
Un fantástico libro del cual he tomado algunas anécdotas para hablar de estos
films.
Sin más
dilaciones, vamos a hablar de, entre otras cosas, crímenes. Porque ya sabéis lo
que decía Alfred: “Estoy seguro que a cualquiera le gusta un buen
crimen…siempre que no sea la víctima.”
Alfred Hitchcock, mago del.... ¿Teatro?
¿Qué
tienen en común, además de haber sido todos firmados por Alfred Hitchcock, los
films Náufragos, La soga, Crimen perfecto y La ventana indiscreta? Antes de
responder, veamos algunos rasgos esenciales de cada uno de estos títulos.
Náufragos
(Lifeboat, 1944), basada en un
argumento del novelista John Steinbeck (De ratones y hombres, Las uvas de la
ira, Al este del Edén), proponía un thriller centrado en las peripecias de un
reducido grupo (supervivientes de un buque torpedeado) a bordo de un bote
salvavidas. Todo el film se rodó en un único set, un enorme tanque de agua en
los estudios de la Fox.
La soga
(Rope, 1948) adaptaba la obra
teatral homónima de Patrick Hamilton y estaba rodada, en un prodigioso alarde
de virtuosismo técnico, en ocho largos planos secuencia (tantos como bobinas
conformaban su metraje). Todo el relato transcurre en el interior de un
apartamento. Incluso las presuntas vistas del exterior, son simples decorados
pintados.
Crimen perfecto
(Dial M for Murder, 1954), basado en
la obra teatral de Frederick Knott, proponía una típica intriga criminal, en la
mejor tradición del género, pero depurando sus elementos y potenciando su origen
teatral al centrar el film en unos pocos escenarios: el hogar del matrimonio
protagonista (encarnado por Ray Milland y Grace Kelly) y otros tres decorados
de los estudios Warner.
Y,
por último, La ventana indiscreta (Rear Window, 1954), adaptación de un
relato corto de Cornell Woolrich (prolífico escritor de historias policíacas y
de misterio). Uno de los films más archiconocidos de Alfred Hitchcock, en el
que, a través de la historia de un fotógrafo recluido en casa y convertido en
"voyeur", se propone una reflexión sobre la propia condición del
cine. El film, como los anteriores, reduce la intriga a unos pocos decorados
(en este caso, una habitación y un patio de vecinos).
Bien,
supongo que la pregunta lanzada al principio de este artículo puede ahora
responderse sin necesidad de ofrecer más pistas: el rasgo común a los cuatro
títulos es la reducción de sus elementos en juego a un nivel más propio,
presuntamente, del medio teatral que del cine.
Reconozco
no haber leído la abundante bibliografía existente sobre el mago del suspense
(ni siquiera el libro que ha llevado a nuestro amigo Ignasi a plantear este
especial sobre Hitchcock), salvo algunos estudios publicados en revistas
especializadas (Dirigido por, Cahiers du Cinéma…) Por ello, no albergo duda
alguna de que no estaré descubriendo nada cuando afirmo que uno de los muchos
talentos del gran Alfred Hitchcock reside en su capacidad de contar una
historia milimétrica, intrigante, intensa y poderosa partiendo de los mínimos
elementos de una pieza de cámara.
O
de cómo, en base a un material casi teatral, se puede lograr el más riguroso y
brillante ejercicio de estilo cinematográfico (complicadísimos planos secuencia
o bellas panorámicas, como la que nos presenta al James Stewart de La ventana
indiscreta, el inteligente empleo -o su ausencia- del sonido extradiegético,
como la nula presencia de música en Náufragos, los elegantes y sutiles
movimientos de cámara (alrededor de la pareja protagonista de Crimen perfecto)
y los juegos de luces con fines expresivos y dramáticos (los flashes de la
cámara con que James Stewart trata de defenderse del asesino...)
Para
acabar, quisiera destacar algo que, en mi opinión, no es fruto de la
casualidad. Hace un par de temporadas, el cineasta Rodrigo Cortés, sorprendió a propios y extraños con un film (Buried - Enterrado) que llevaba la premisa del mínimo elemento espacial a
niveles casi desasosegantes: las cuatro paredes de un ataúd. Construida con un
rigor técnico y narrativo poco común, la película empezaba con unos vibrantes
títulos de crédito claramente inspirados en el sofisticado y enérgico estilo de
Saul Bass, un artista que había
trabajado de forma asidua para Alfred Hitchock.
La Guadaña Cinéfila
Continuando
el artículo de mi compañero, Saul Bass trabajo para Hitchcock realizando los
créditos de Psicosis y Vértigo, dos de las películas que voy a comentar a
continuación:
Psicosis
Sin duda
alguno el film más conocido del maestro del suspense, y no es para menos. Ya
hablé de ella cuando la coloque entre las ‘50 películas que debes ver antes de
morir’, pero vamos a
volver a comentarla. Aviso que de Psycho voy a decir spoilers, si no la habéis visto, pasar al siguiente film.
“Creo que lo único que me gusto (del libro)
era la instantaneidad del asesino en la ducha; es algo completamente inesperado.”
Hitchcock
tenía razón. Aunque ahora lo veamos mucho más simple aquella escena fue todo un
derroche de originalidad, y la prueba está en que todos nos la sabemos de
memoria, incluso los que no hayan visto el film conocen la música de la escena.
Y es que hay que ser un genio. Tanto por la escena en sí, como por la forma de preparar la sorpresa, ya que durante todo el metraje previo, Hitch nos recuerda siempre su macguffin; los 40.000 dólares que ha robado nuestra protagonista. Incluso al llegar al hotel se nos sigue recordando ese detalles, como si Alfred chillara “eh, tu, mira aquí!” para distraernos y que no veamos a quien tenemos detrás…de la cortina.
Y es que hay que ser un genio. Tanto por la escena en sí, como por la forma de preparar la sorpresa, ya que durante todo el metraje previo, Hitch nos recuerda siempre su macguffin; los 40.000 dólares que ha robado nuestra protagonista. Incluso al llegar al hotel se nos sigue recordando ese detalles, como si Alfred chillara “eh, tu, mira aquí!” para distraernos y que no veamos a quien tenemos detrás…de la cortina.
Y después de que
la violencia se desate en esa escena, ésta se empieza a disminuir. Pero tenemos
otra intriga. ¿Por qué no hemos visto a la madre de Norman de forma clara?
Debéis fijaros en una escena concreta donde Norman baja a su madre al sótano.
En ella, escuchamos una conversación entre ambos escrita tan solo para
despistarnos y que no pensemos en el movimiento de cámara. Y es que mientras
oímos la conversación, la cámara ha ido subiendo hasta colocarse de forma
vertical, evitando así mostrar a la madre de forma directa.
Todo esto nos
lleva a una excelente e inesperada resolución y a una sonrisa que se grabaría
en la mente de todos para siempre. Obra maestra, sin dudarlo.
Por cierto,
¿era Antony Perkins con peluca el asesino de la ducha? ¿Era un doble? ¿Era una mujer? La respuesta
es que fue una mujer con peluca quien realizo esa mítica escena.
Encadenados
El F.B.I
vigilo a Hitchcock durante tres meses debido al macguffin de esta película.
Curioso, como poco. Si es que como se le ocurre hablar de uranio por ahí…
Esta imagen
describe a la perfección la película. Dulzura
y amor.
Hitchcock nos narra una historia de espionaje en la que Alicia
debe acercarse a Alexander Sebastian, cabeza de los nazis en Brasil, para
obtener información. Pero su compañero, Devlin, esta perdidamente enamorada de
ella. Así se crea el triángulo amoroso del que habla la película, aunque este
camuflada con la intriga del macguffin, el verdadero suspense está en si
acabaran juntos o no.
El mérito de
Hitchcock en esta película no es otro que la capacidad de obsesionarnos y
manejar el film solo con dos objetos: Una botella de vino y una llave. Además,
estos objetos se complementan con uno de los mejores repartos de la filmografía
Hitchcockiana: Tenemos a un Cary Grant
que mantiene un nivel de depresión constante llegando también a amargar al
espectador, una Ingrid Bergman
soberbia a cada instante y uno de los mejores malos de Hitchcok, Claude Rains borda un papel de
enamorado a la par que de inquietante y perturbador.
Con una música
y una fotografía estupenda, nos deja algunas escenas para el recuerdo como ese
largo beso entre los protagonistas, ese plano general acabado en la llave que
posee Ingrid o la escena de la fiesta, a mi parecer una de las escenas con
mayor suspense que he visto.
En
definitiva, ‘Encadenados’ es sencillamente el mejor romance que ha filmado
Hitch.
Crimen Perfecto
Es posible
que os hayáis dado cuenta de algo así que mejor reconocerlo ya. Adoro los films
que se desarrollan total o parcialmente en una habitación, de ahí que me guste
tanto '12 hombres sin piedad', pero sin duda esta es mi favorita.
Es difícil
opinar de esta película sin haberla visto con el material para el que fue hecha:
El 3D. Así es, Hitchcock rodo este film con un 3D que destacaba principalmente
en los planos con un ángulo bajo, para ello construyo un foso para hacer que la
cámara estuviera casi siempre al nivel del suelo.
Como no puedo
hablar de ello, hablaré del trepidante ritmo que consigue el cineasta durante
todo el metraje, creando una intriga desde los primeros minutos y arrastrándola
por todo el “living-room” a lo largo del film. Y es algo a destacar ya que un
film tan poco “aireado” podría caer fácilmente en el aburrimiento. Sin embargo,
gracias a una magnifica planificación y un guion tan perfecto como milimétrico,
nunca se llega al aburrimiento, es más, te diviertes mucho viéndolo y la
disfrutas como un mocoso.
Además de ser
mortalmente entretenido, este ‘Crimen perfecto’ es la forma más clara de
demostrar cómo realizar un film visualmente deslumbrante gracias a la maestría
con la que Hitchcock graba cada pequeño detalle que compone el film. Y no te volverás a olvidar las llaves de casa, eso seguro.
Vértigo
Una de las
películas más aclamadas por la crítica aunque en su momento, económicamente hablando,
tan solo cubrió gastos.
Probablemente
uno de los mejores thrillers psicológicos de la historia sin lugar a dudas.
La premisa de
‘Vértigo’ nos sitúa en la vida de Scottie, un detective retirado debido a su vértigo,
que vuelve a la acción al ser contratado por un amigo para que vigile a su
esposa, obsesionada con el pasado. Así es la primera parte de Vértigo, una
intriga sencilla que nos invita constantemente a llegar a su resolución, pero
en el momento clave de la película se nos olvida por completo.
Olvidamos la
intriga inicial y empieza la segunda parte del film, encabezada por un giro de
guion completamente inesperado. Ahora nos situamos en un momento donde la trama
avanza y el público posee una información que el protagonista no conoce (al fin
y al cabo, eso es el suspense) así que en nuestra mente solo hay lugar para un “¿Qué
pasara cuando lo descubra?”. Todo ello lleva a un estupendo final bastante
inesperado.
Probablemente,
‘De entre los muertos’ sea la película más erótica del director a la par que
una de las más tramposas. Las trampas las conocemos todas y no las desvelaré,
pero el término “erótico”, aplicado a Vértigo, puede dar mucho que hablar. Al
fin y al cabo, la película es según Hitchcock, “sexopsicológica”. Y realmente,
la voluntad del protagonista por conseguir el parecido a una mujer fallecida está
completamente lograda…pero no deja de ser necrofilia.
Eso demuestra
una vez más el innegable talento de Alfred para colarnos obras que si las hubieran
hecho de otra forma serían tachadas de soez u ofensivas. Al igual que ‘Psycho’,
que va de un hombre que se viste con ropa de mujer… dicho así suena incluso a Almodóvar.
En
definitiva, ‘Vértigo’ es una grandísima historia sobre el deseo, personificado
en ese obsesivo James Stewart. Rodada con excelente maestría, en ocasiones es
también una locura. Pero una locura que vivirías por primera vez en constante
bucle.
La ventana indiscreta
Un hombre
sentado en una silla de ruedas mientras mira por la ventana. En serio, ¿Quién
puede hacer un producto audiovisual de eso?
Como he
dicho, la premisa de Rear Windows nos sitúa en un apartamento desde donde el
fotógrafo interpretado por Jame Stewart pasa el tiempo mirando por su ventana,
mientras espera que su pierna escayolada se cure.
El gran
mérito del director es el hecho de convertirnos en Stewart, haciéndonos ser
unos mirones adictos a las ventanas del edificio de enfrente. Permaneciendo siempre (salvo una ocasión) en
el apartamento, el maestro consigue que formemos parte del personaje
protagonista y olvidarse por completo de juzgarle por la posible falta de moral
de su actitud.
Cuando no
estamos observando esas pequeñas historias ocultas tras cada ventana, nos
encontramos en la historia de suspense creada en torno a un vecino del cual
sospechamos podría ser un asesino. Y, de vez en cuando, miramos nuestro
apartamento. En este, encontramos a una Grace Kelly con una mirada repleta de
deseo. Pero Stewart prefiere mirar por la ventana. Ese es uno de los pilares
del film; Ella está deseosa por casarse con él y Stewart no quiere hacerlo. Eso
lleva a una de las mejores escenas del film, con una gran ironía llevada a cabo
con una alianza.
‘La ventana
indiscreta’ es uno de los films de Hitchcock más puramente cinematográfico.
Observando siempre el punto de vista del protagonista y, tras ello, su rostro.
Si bien es cierto que la actuación de James es uno de los dos pilares del film,
el otro es la dirección de Alfred.
Leyendo el cine
Un
13 de agosto, coincidiendo con el cumpleaños del maestro del suspense, se
inició una de las conversaciones más famosas e interesantes que recordamos hoy
en día sobre cine y que podemos admirar en este ejemplar elaborado por François
Truffaut (un libro del que no se considera autor, sino tan sólo iniciador o,
mejor aún, provocador).
'El
cine según Hitchcock' es un libro que te permite indagar tanto en el cine de
este genio como en el cine en general, que te recuerda porqué amamos este arte
y que además, te permite conocer a su protagonista más allá de las cámaras,
mostrándonos su lado más humilde y vulnerable.
Cuando te ves inmerso en esta agradable lectura gozas con cada pregunta que realiza Truffaut, sin cortarse un pelo, y con cada respuesta de Hitchcock, que tampoco se muestra reservado, es más, disfruta contestando e incluso se divierte contando anécdotas, lo cual nos permite acercarnos un poco más a él.
Cuando te ves inmerso en esta agradable lectura gozas con cada pregunta que realiza Truffaut, sin cortarse un pelo, y con cada respuesta de Hitchcock, que tampoco se muestra reservado, es más, disfruta contestando e incluso se divierte contando anécdotas, lo cual nos permite acercarnos un poco más a él.
El
cineasta nos cuenta en esta entrevista de Truffaut cómo surgió la elaboración
de cada película, los problemas que tuvo con ciertos guiones, además de algunos
económicos, los rifirrafes con algunos actores y actrices que a veces se
ajustaban a lo que él pedía y otras veces no, la gran importancia que tienen
las Bandas Sonoras en el cine y muchos otros aspectos que son realmente
fascinantes.Además de explicar la confección y el desarrollo de cada proyecto, Hitchcock también nos da su opinión de cada uno de sus resultados. El minucioso detalle con el que se habla de las películas hace que éstas se recreen en nuestra mente y que el deseo de verlas (o revisionarlas) aumente más y más a cada palabra que lees.
Hacer
cine no es fácil, y Hitchcock nos lo cuenta. Para crear un proyecto de tal
envergadura es necesario tener una idea en mente que sea original y que cautive
al espectador, o por lo menos, tener una idea de cómo hacer que algo simple
resulte novedoso y se le pueda llegar a considerar una obra maestra.
Para un genio como él era suficiente filmar dos objetos o una simple mirada y lograr esa tensión que pretendía, se bastaba con tan sólo unas imágenes para hacernos sentir miedo, no necesitaba palabras ni diálogos que estuvieran muy elaborados. Como bien dice el autor, un cineasta no tiene nada que decir, tiene que mostrar, y eso es lo que Hitchcock dominaba perfectamente, mostrar para hacernos sentir.
Para un genio como él era suficiente filmar dos objetos o una simple mirada y lograr esa tensión que pretendía, se bastaba con tan sólo unas imágenes para hacernos sentir miedo, no necesitaba palabras ni diálogos que estuvieran muy elaborados. Como bien dice el autor, un cineasta no tiene nada que decir, tiene que mostrar, y eso es lo que Hitchcock dominaba perfectamente, mostrar para hacernos sentir.
‘El
cine según Hitchcock’ es una joya que te acerca al mundo hitchcockiano, que te
hace experimentar, te hace admirar a este gran cineasta, y que además, guarda
en su interior extraordinarias frases.
Probablemente sea uno de los libros que más me han maravillado al leerlo, tanto
que me he animado a hacer mi primera reseña. Tal vez sea porque en él se unen
dos de mis pasiones; la literatura y el cine, o tal vez por lo placentero que
resulta sumergirse en esta exquisita lectura. Muy recomendable e imprescindible
para aquellos a los que les guste disfrutar de un buen libro, del cine, o
simplemente para aquellos curiosos a los que les guste aprender.
Celia Anglés
Y
hasta aquí este especial. Me gustaría que vosotros también opinarais del
director (y porque no, de la entrada) en los comentarios.
Agradecer
a los compañeros que se han animado a escribir algo y a todos los que están
leyendo esto. ¡Y gracias a Hitchcock por
ser tan grande! ¡Hasta la próxima!
Ignasi Muñoz








Enhorabuena por esta gran entrada. Te lo has currado mucho pequeño! Jajajajaja Bueno, los 3, pero tu lo juntaste todo! Gracias por hacerme pasar un buen rato leyendo un poco! El otro día me compré 'Vértigo' la veré en breve :P
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