domingo, 28 de abril de 2013

Especial: Alfred Hitchcock, mago y maestro

Hoy, lunes 29 de abril de 2013, se cumplen 33 años desde que Alfred Joseph Hitchcock falleciera en su casa de Los Ángeles a sus 80 años. Nos dejó su legado mediante más de 50 películas, técnicas cinematográficas que causarían un antes y un después en el cine y un apodo. “El maestro del suspense” sigue dándonos a todos clases de cine. 

Algunos films son trozos de vida. Los míos son trozos de pastel”, decía él. Y como a todos nos gustan unos pedazos de pastel de vez en cuando, hoy vengo a hablaros de 5. Mis 5 pasteles películas favoritas de Hitchcock.

Además de ello, he pedido a mi compañero La guadaña cinéfila que escriba algo sobre Alfred, y nos hablará de un terreno donde se manejaba bien Hitch… ¿El teatro? 
Y no solo eso, al final de la entrada encontrareis un pequeño análisis de @celiaac_ del libro “El cine según Hitchcock”. Un fantástico libro del cual he tomado algunas anécdotas para hablar de estos films.

Sin más dilaciones, vamos a hablar de, entre otras cosas, crímenes. Porque ya sabéis lo que decía Alfred: “Estoy seguro que a cualquiera le gusta un buen crimen…siempre que no sea la víctima.”  


Alfred Hitchcock, mago del.... ¿Teatro? 
¿Qué tienen en común, además de haber sido todos firmados por Alfred Hitchcock, los films Náufragos, La soga, Crimen perfecto y La ventana indiscreta? Antes de responder, veamos algunos rasgos esenciales de cada uno de estos títulos.
Náufragos (Lifeboat, 1944), basada en un argumento del novelista John Steinbeck (De ratones y hombres, Las uvas de la ira, Al este del Edén), proponía un thriller centrado en las peripecias de un reducido grupo (supervivientes de un buque torpedeado) a bordo de un bote salvavidas. Todo el film se rodó en un único set, un enorme tanque de agua en los estudios de la Fox.
La soga (Rope, 1948) adaptaba la obra teatral homónima de Patrick Hamilton y estaba rodada, en un prodigioso alarde de virtuosismo técnico, en ocho largos planos secuencia (tantos como bobinas conformaban su metraje). Todo el relato transcurre en el interior de un apartamento. Incluso las presuntas vistas del exterior, son simples decorados pintados.
Crimen perfecto (Dial M for Murder, 1954), basado en la obra teatral de Frederick Knott, proponía una típica intriga criminal, en la mejor tradición del género, pero depurando sus elementos y potenciando su origen teatral al centrar el film en unos pocos escenarios: el hogar del matrimonio protagonista (encarnado por Ray Milland y Grace Kelly) y otros tres decorados de los estudios Warner.
Y, por último, La ventana indiscreta (Rear Window, 1954), adaptación de un relato corto de Cornell Woolrich (prolífico escritor de historias policíacas y de misterio). Uno de los films más archiconocidos de Alfred Hitchcock, en el que, a través de la historia de un fotógrafo recluido en casa y convertido en "voyeur", se propone una reflexión sobre la propia condición del cine. El film, como los anteriores, reduce la intriga a unos pocos decorados (en este caso, una habitación y un patio de vecinos).
Bien, supongo que la pregunta lanzada al principio de este artículo puede ahora responderse sin necesidad de ofrecer más pistas: el rasgo común a los cuatro títulos es la reducción de sus elementos en juego a un nivel más propio, presuntamente, del medio teatral que del cine.
Reconozco no haber leído la abundante bibliografía existente sobre el mago del suspense (ni siquiera el libro que ha llevado a nuestro amigo Ignasi a plantear este especial sobre Hitchcock), salvo algunos estudios publicados en revistas especializadas (Dirigido por, Cahiers du Cinéma…) Por ello, no albergo duda alguna de que no estaré descubriendo nada cuando afirmo que uno de los muchos talentos del gran Alfred Hitchcock reside en su capacidad de contar una historia milimétrica, intrigante, intensa y poderosa partiendo de los mínimos elementos de una pieza de cámara.
O de cómo, en base a un material casi teatral, se puede lograr el más riguroso y brillante ejercicio de estilo cinematográfico (complicadísimos planos secuencia o bellas panorámicas, como la que nos presenta al James Stewart de La ventana indiscreta, el inteligente empleo -o su ausencia- del sonido extradiegético, como la nula presencia de música en Náufragos, los elegantes y sutiles movimientos de cámara (alrededor de la pareja protagonista de Crimen perfecto) y los juegos de luces con fines expresivos y dramáticos (los flashes de la cámara con que James Stewart trata de defenderse del asesino...)
Para acabar, quisiera destacar algo que, en mi opinión, no es fruto de la casualidad. Hace un par de temporadas, el cineasta Rodrigo Cortés, sorprendió a propios y extraños con un film (Buried - Enterrado) que llevaba la premisa del mínimo elemento espacial a niveles casi desasosegantes: las cuatro paredes de un ataúd. Construida con un rigor técnico y narrativo poco común, la película empezaba con unos vibrantes títulos de crédito claramente inspirados en el sofisticado y enérgico estilo de Saul Bass, un artista que había trabajado de forma asidua para Alfred Hitchock.
La Guadaña Cinéfila
Continuando el artículo de mi compañero, Saul Bass trabajo para Hitchcock realizando los créditos de Psicosis y Vértigo, dos de las películas que voy a comentar a continuación:   
Psicosis
Sin duda alguno el film más conocido del maestro del suspense, y no es para menos. Ya hablé de ella cuando la coloque entre las ‘50 películas que debes ver antes de morir’, pero vamos a volver a comentarla. Aviso que de Psycho voy a decir spoilers, si no la habéis visto, pasar al siguiente film.
Creo que lo único que me gusto (del libro) era la instantaneidad del asesino en la ducha; es algo completamente inesperado.”

Hitchcock tenía razón. Aunque ahora lo veamos mucho más simple aquella escena fue todo un derroche de originalidad, y la prueba está en que todos nos la sabemos de memoria, incluso los que no hayan visto el film conocen la música de la escena.           
Y es que hay que ser un genio. Tanto por la escena en sí, como por la forma de preparar la sorpresa, ya que durante todo el metraje previo, Hitch nos recuerda siempre su macguffin; los 40.000 dólares que ha robado nuestra protagonista. Incluso al llegar al hotel se nos sigue recordando ese detalles, como si Alfred chillara “eh, tu, mira aquí!” para distraernos y que no veamos a quien tenemos detrás…de la cortina.

Y después de que la violencia se desate en esa escena, ésta se empieza a disminuir. Pero tenemos otra intriga. ¿Por qué no hemos visto a la madre de Norman de forma clara? Debéis fijaros en una escena concreta donde Norman baja a su madre al sótano. En ella, escuchamos una conversación entre ambos escrita tan solo para despistarnos y que no pensemos en el movimiento de cámara. Y es que mientras oímos la conversación, la cámara ha ido subiendo hasta colocarse de forma vertical, evitando así mostrar a la madre de forma directa.

Todo esto nos lleva a una excelente e inesperada resolución y a una sonrisa que se grabaría en la mente de todos para siempre. Obra maestra, sin dudarlo.       
Por cierto, ¿era Antony Perkins con peluca el asesino de la ducha?  ¿Era un doble? ¿Era una mujer? La respuesta es que fue una mujer con peluca quien realizo esa mítica escena. 

Encadenados

El F.B.I vigilo a Hitchcock durante tres meses debido al macguffin de esta película. Curioso, como poco. Si es que como se le ocurre hablar de uranio por ahí… 
Esta imagen describe a la perfección la película. Dulzura y amor
Hitchcock nos narra una historia de espionaje en la que Alicia debe acercarse a Alexander Sebastian, cabeza de los nazis en Brasil, para obtener información. Pero su compañero, Devlin, esta perdidamente enamorada de ella. Así se crea el triángulo amoroso del que habla la película, aunque este camuflada con la intriga del macguffin, el verdadero suspense está en si acabaran juntos o no.  

El mérito de Hitchcock en esta película no es otro que la capacidad de obsesionarnos y manejar el film solo con dos objetos: Una botella de vino y una llave. Además, estos objetos se complementan con uno de los mejores repartos de la filmografía Hitchcockiana: Tenemos a un Cary Grant que mantiene un nivel de depresión constante llegando también a amargar al espectador, una Ingrid Bergman soberbia a cada instante y uno de los mejores malos de Hitchcok, Claude Rains borda un papel de enamorado a la par que de inquietante y perturbador.

Con una música y una fotografía estupenda, nos deja algunas escenas para el recuerdo como ese largo beso entre los protagonistas, ese plano general acabado en la llave que posee Ingrid o la escena de la fiesta, a mi parecer una de las escenas con mayor suspense que he visto.
En definitiva, ‘Encadenados’ es sencillamente el mejor romance que ha filmado Hitch. 

Crimen Perfecto

Es posible que os hayáis dado cuenta de algo así que mejor reconocerlo ya. Adoro los films que se desarrollan total o parcialmente en una habitación, de ahí que me guste tanto '12 hombres sin piedad', pero sin duda esta es mi favorita.    
Es difícil opinar de esta película sin haberla visto con el material para el que fue hecha: El 3D. Así es, Hitchcock rodo este film con un 3D que destacaba principalmente en los planos con un ángulo bajo, para ello construyo un foso para hacer que la cámara estuviera casi siempre al nivel del suelo.

Como no puedo hablar de ello, hablaré del trepidante ritmo que consigue el cineasta durante todo el metraje, creando una intriga desde los primeros minutos y arrastrándola por todo el “living-room” a lo largo del film. Y es algo a destacar ya que un film tan poco “aireado” podría caer fácilmente en el aburrimiento. Sin embargo, gracias a una magnifica planificación y un guion tan perfecto como milimétrico, nunca se llega al aburrimiento, es más, te diviertes mucho viéndolo y la disfrutas como un mocoso.

Además de ser mortalmente entretenido, este ‘Crimen perfecto’ es la forma más clara de demostrar cómo realizar un film visualmente deslumbrante gracias a la maestría con la que Hitchcock graba cada pequeño detalle que compone el film. Y no te volverás a olvidar las llaves de casa, eso seguro. 

Vértigo

Una de las películas más aclamadas por la crítica aunque en su momento, económicamente hablando, tan solo cubrió gastos.  
Probablemente uno de los mejores thrillers psicológicos de la historia sin lugar a dudas.
La premisa de ‘Vértigo’ nos sitúa en la vida de Scottie, un detective retirado debido a su vértigo, que vuelve a la acción al ser contratado por un amigo para que vigile a su esposa, obsesionada con el pasado. Así es la primera parte de Vértigo, una intriga sencilla que nos invita constantemente a llegar a su resolución, pero en el momento clave de la película se nos olvida por completo.

Olvidamos la intriga inicial y empieza la segunda parte del film, encabezada por un giro de guion completamente inesperado. Ahora nos situamos en un momento donde la trama avanza y el público posee una información que el protagonista no conoce (al fin y al cabo, eso es el suspense) así que en nuestra mente solo hay lugar para un “¿Qué pasara cuando lo descubra?”. Todo ello lleva a un estupendo final bastante inesperado.

Probablemente, ‘De entre los muertos’ sea la película más erótica del director a la par que una de las más tramposas. Las trampas las conocemos todas y no las desvelaré, pero el término “erótico”, aplicado a Vértigo, puede dar mucho que hablar. Al fin y al cabo, la película es según Hitchcock, “sexopsicológica”. Y realmente, la voluntad del protagonista por conseguir el parecido a una mujer fallecida está completamente lograda…pero no deja de ser necrofilia.  
  
Eso demuestra una vez más el innegable talento de Alfred para colarnos obras que si las hubieran hecho de otra forma serían tachadas de soez u ofensivas. Al igual que ‘Psycho’, que va de un hombre que se viste con ropa de mujer… dicho así suena incluso a Almodóvar

En definitiva, ‘Vértigo’ es una grandísima historia sobre el deseo, personificado en ese obsesivo James Stewart. Rodada con excelente maestría, en ocasiones es también una locura. Pero una locura que vivirías por primera vez en constante bucle.     

La ventana indiscreta 

Un hombre sentado en una silla de ruedas mientras mira por la ventana. En serio, ¿Quién puede hacer un producto audiovisual de eso? 

Como he dicho, la premisa de Rear Windows nos sitúa en un apartamento desde donde el fotógrafo interpretado por Jame Stewart pasa el tiempo mirando por su ventana, mientras espera que su pierna escayolada se cure.

El gran mérito del director es el hecho de convertirnos en Stewart, haciéndonos ser unos mirones adictos a las ventanas del edificio de enfrente.  Permaneciendo siempre (salvo una ocasión) en el apartamento, el maestro consigue que formemos parte del personaje protagonista y olvidarse por completo de juzgarle por la posible falta de moral de su actitud.

Cuando no estamos observando esas pequeñas historias ocultas tras cada ventana, nos encontramos en la historia de suspense creada en torno a un vecino del cual sospechamos podría ser un asesino. Y, de vez en cuando, miramos nuestro apartamento. En este, encontramos a una Grace Kelly con una mirada repleta de deseo. Pero Stewart prefiere mirar por la ventana. Ese es uno de los pilares del film; Ella está deseosa por casarse con él y Stewart no quiere hacerlo. Eso lleva a una de las mejores escenas del film, con una gran ironía llevada a cabo con una alianza.

‘La ventana indiscreta’ es uno de los films de Hitchcock más puramente cinematográfico. Observando siempre el punto de vista del protagonista y, tras ello, su rostro. Si bien es cierto que la actuación de James es uno de los dos pilares del film, el otro es la dirección de Alfred. 


Y para ir acabando, os dejo una review de @celiaac_ del libro “El cine según Hitchcock”, que yo también recomiendo encarecidamente.

Leyendo el cine
Un 13 de agosto, coincidiendo con el cumpleaños del maestro del suspense, se inició una de las conversaciones más famosas e interesantes que recordamos hoy en día sobre cine y que podemos admirar en este ejemplar elaborado por François Truffaut (un libro del que no se considera autor, sino tan sólo iniciador o, mejor aún, provocador).

'El cine según Hitchcock' es un libro que te permite indagar tanto en el cine de este genio como en el cine en general, que te recuerda porqué amamos este arte y que además, te permite conocer a su protagonista más allá de las cámaras, mostrándonos su lado más humilde y vulnerable. 
Cuando te ves inmerso en esta agradable lectura gozas con cada pregunta que realiza Truffaut, sin cortarse un pelo, y con cada respuesta de Hitchcock, que tampoco se muestra reservado, es más, disfruta contestando e incluso se divierte contando anécdotas, lo cual nos permite acercarnos un poco más a él.


El cineasta nos cuenta en esta entrevista de Truffaut cómo surgió la elaboración de cada película, los problemas que tuvo con ciertos guiones, además de algunos económicos, los rifirrafes con algunos actores y actrices que a veces se ajustaban a lo que él pedía y otras veces no, la gran importancia que tienen las Bandas Sonoras en el cine y muchos otros aspectos que son realmente fascinantes.
Además de explicar la confección y el desarrollo de cada proyecto, Hitchcock también nos da su opinión de cada uno de sus resultados. El minucioso detalle con el que se habla de las películas hace que éstas se recreen en nuestra mente y que el deseo de verlas (o revisionarlas) aumente más y más a cada palabra que lees.


Hacer cine no es fácil, y Hitchcock nos lo cuenta. Para crear un proyecto de tal envergadura es necesario tener una idea en mente que sea original y que cautive al espectador, o por lo menos, tener una idea de cómo hacer que algo simple resulte novedoso y se le pueda llegar a considerar una obra maestra.
Para un genio como él era suficiente filmar dos objetos o una simple mirada y lograr esa tensión que pretendía, se bastaba con tan sólo unas imágenes para hacernos sentir miedo, no necesitaba palabras ni diálogos que estuvieran muy elaborados. Como bien dice el autor, un cineasta no tiene nada que decir, tiene que mostrar, y eso es lo que Hitchcock dominaba perfectamente, mostrar para hacernos sentir.


‘El cine según Hitchcock’ es una joya que te acerca al mundo hitchcockiano, que te hace experimentar, te hace admirar a este gran cineasta, y que además, guarda en su interior extraordinarias frases. 

Probablemente sea uno de los libros que más me han maravillado al leerlo, tanto que me he animado a hacer mi primera reseña. Tal vez sea porque en él se unen dos de mis pasiones; la literatura y el cine, o tal vez por lo placentero que resulta sumergirse en esta exquisita lectura. Muy recomendable e imprescindible para aquellos a los que les guste disfrutar de un buen libro, del cine, o simplemente para aquellos curiosos a los que les guste aprender.
Celia Anglés
Y hasta aquí este especial. Me gustaría que vosotros también opinarais del director (y porque no, de la entrada) en los comentarios.

Agradecer a los compañeros que se han animado a escribir algo y a todos los que están leyendo esto.  ¡Y gracias a Hitchcock por ser tan grande! ¡Hasta la próxima! 
Ignasi Muñoz

1 comentario:

  1. Enhorabuena por esta gran entrada. Te lo has currado mucho pequeño! Jajajajaja Bueno, los 3, pero tu lo juntaste todo! Gracias por hacerme pasar un buen rato leyendo un poco! El otro día me compré 'Vértigo' la veré en breve :P

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