SIDNEY
LUMET POR PARTIDA DOBLE
Voy a
empezar diciendo que siento una especial predilección por el recientemente desaparecido
Sidney Lumet (1924-2011). Me parece uno de los cineastas más reivindicables de
cuantos surgieron en la denominada "generación de la televisión" (1).
Sidney
Lumet no obtuvo nunca el reconocimiento popular de un Steven Spielberg, un
Martin Scorsese o un Robert Zemeckis. No logró hacerse un puesto entre los
grandes cineastas pese a que abundan los estudios y libros dedicados a él y su
obra. Su primer trabajo para el cine fue la exitosa y popular Doce
hombres sin piedad, acerada visión del sistema judicial norteamericano.
Su último largometraje (Antes que el
diablo sepa que has muerto, 2007) ha sido uno de los thrillers más
rigurosos y sorprendentes de los últimos años. En medio, realizó 41
largometrajes a lo largo de más de medio siglo de carrera, trabajando con
algunos de los actores más populares del cine norteamericano moderno: Sean
Connery, Al Pacino, Paul Newman, Robert Duvall, Faye Dunaway, Jeff Bridges,
Jane Fonda, Raul Julia…
Las
cartas sobre la mesa: Sidney Lumet tuvo una carrera desigual. Muchos de sus
films han envejecido considerablemente (Power, Dime
lo que quieres). Otros eran discretos ya en el momento de su concepción
(El mago, La
gaviota, El abogado del diablo). Pero en no pocas
ocasiones, el nervio se imponía. Sidney Lumet consiguió rodar algunos de los
films más crispados, tensos y desasosegantes del thriller moderno (Sérpico, Tarde
de perros o El
príncipe de la ciudad así
lo atestiguan). En los años noventa, la década a la que este dossier pretende
rendir tributo, Sidney Lumet alternó también algunos buenos títulos con otros
muy poco estimulantes. Entre los primeros, tenemos Distrito
34: Corrupción total y La
noche cae sobre Manhattan, dos films que analizamos a continuación de
forma conjunta, dada su similitud estilística y de contenido.

DISTRITO 34: CORRUPCIÓN TOTAL (Q & A, 1990)
Director: Sidney Lumet. Productores: Arnon Milchan y Burtt Harris. Producción: Regency International Pictures para
TriStar Pictures (USA). Guión: Sidney Lumet, según el libro de Edwin
Torres. Fotografía: Andrzej Bartkowiak, en Technicolor. Diseño de producción: Philip Rosenberg. Música: Rubén Blades.Montaje: Richard P. Cirincione. Duración: 132 minutos. Intérpretes: Nick Nolte (Capitán Michael Brennan),
Timothy Hutton (Al Francis Reilly), Armand Assante (Roberto 'Bobby Tex'
Texador), Patrick O'Neal (Jefe de Homicidios Kevin Quinn), Luis Guzmán
(Detective Luis Valentin), Charles S. Dutton (Detective Sam 'Chappie' Chapman),
Lee Richardson (Leo Bloomenfeld), Paul Calderon (Roger Montalvo).
LA NOCHE CAE SOBRE MANHATTAN (Night Falls on Manhattan, 1996)
Director: Sidney Lumet. Productores: Josh Kramer y Thom Mount. Producción: Spelling Films para Paramount Pictures
(USA). Guión: Sidney Lumet, según la novela de
Robert Daley. Fotografía: David
Watkin, en color DeLuxe. Diseño
de producción: Philip
Rosenberg. Música: Mark Isham. Montaje: Sam O'Steen.Duración: 113 minutos. Intérpretes: Andy Garcia (Sean Casey), Ian Holm
(Liam Casey), James Gandolfini (Joey Allegretto), Lena Olin (Peggy Lindstrom), Shiek
Mahmud-Bey (Jordan Washington), Colm Feore (Elihu Harrison), Richard Dreyfuss
(Sam Vigoda), Paul Guilfoyle (McGovern), Ron Leibman (Morgenstern), Dominic
Chianese (Juez Impelliteri).
En Distrito
34: corrupción total (lamentable
título español), Al Reilly, un joven ayudante del fiscal del distrito (rol
interpretado por Timothy Hutton), se enfrenta con el caso de un rudo policía
(magistral Nick Nolte) que supuestamente ha cometido un homicidio justificado.
En sus pesquisas, Reilly descubrirá más obstáculos de los debidos y en seguida
comenzará a sospechar de la propia policía.
En La
noche cae sobre Manhattan, el fiscal del distrito encomienda a un
abogado novel (Andy Garcia) un polémico caso de gran relevancia mediática: un
traficante de drogas acusado de asesinato. Durante su seguimiento del caso, el
abogado descubrirá que las implicaciones de corrupción policial afectan a su
propio padre.
Como
puede apreciarse, ambos films parten de un mismo planteamiento argumental -la
corrupción policial- y además se resuelven con una formulación narrativa y
estética bastante similar (2), con resultados apreciables (en el que se
consiguen momentos de crispación y tensión en la mejor tradición del estilo de
Lumet) pero también un tanto impersonales. De hecho, la denuncia de la
corrupción policial ya había sido abordada por el cineasta, con mejores
resultados, en Sérpico y El príncipe de la ciudad.
Con
todo, se trata de dos de los mejores films del género de su tiempo, alejados de
los habituales y vacuos fuegos de artificio. Aquí no se trata de buscar un leve
pretexto para las consabidas escenas de acción (confusas persecuciones
automovilísticas, improbables tiroteos, etc., donde se prima la
espectacularidad a la coherencia), sino de crear un clima de tensión y
violencia a partir de un rigusoso crescendo narrativo de implicaciones morales.
Las excelentes interpretaciones, en ambos casos, contribuyen en buena medida a
elevar sus convincentes resultados.
(1)
La Generación de la televisión es un término que alude a la hornada de
cineastas que se iniciaron con éxito en el medio televisivo norteamericano de
principios de los años 50 para, a continuación, dar el salto al mundo del cine
con una fuerza expositiva basada tanto en la contundencia estética y narrativa
como en un acercamiento crítico, casi rabioso, de la realidad social del
momento. Entre los integrantes de la "generación de la televisión"
destacaron John Frankenheimer, Arthur Penn, Franklin J. Schaffner, Martin Ritt
o Robert Mulligan.
(2) A
esa similitud estilística contribuye, sin duda, la presencia de Philip
Rosenberg al frente del diseño de producción en ambos films. Rosenberg ganó el
Oscar en 1980 por su dirección artística en All That Jazz (Empieza el
espectáculo).
Por
la Guadaña Cinéfila



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