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Crítica
Uno de los nuestros gilipollas
En un capítulo de la serie de animación
“American Dad” el protagonista viaja a 1970 y le dice a Scorsese que le fascina
su obra. Este, sorprendido, responde: “Guau, ¿has visto mi peli de seis minutos
del tío afeitándose?” Difícilmente alguien hubiera visto que aquel drogadicto
iba a estremecer medio mundo con 'Taxi Driver' en breve. Desde aquel momento, con
la que es para mí su mejor película, la carrera de Marty siempre ha sido muy variable
en cuanto a calidad. Tiene películas malas, regulares, notables, y alguna obra
maestra. Personalmente difiero bastante de la mayoría respecto sus últimas
películas, en especial ‘Infiltrados’, que le valió su único Oscar. Lo que es
seguro es que el cine notará su ausencia si cumple eso de que le quedan solo un
par de pelis.
Pero por el momento estamos ante ‘El lobo de
Wall Street’, que cuenta la historia real de Jordan Belfort, un broker de Wall
Street que comparte con algunos “de arriba” la falta de sentimientos capaces de
otorgar vergüenza o remordimientos. Belfort tuvo dinero, poder, mujeres y
drogas. Y mucho de todo lo anterior. Ahora mismo, según Wikipedia, apenas ha
devuelto un 10% de los 110,4 millones que debe devolver en concepto de indemnizaciones.
En
resumen, el personaje perfecto para hacer una película de tres horas y que te
pida más.
Martin Scorsese ha creado una pequeña mezcla
de géneros durante su metraje. Empieza como una comedia gamberra, se va encaminando
hacia la comedia negra, y acaba resultando un drama. Aunque, al fin y al cabo,
es un gran drama con muchos gags. Lo que hizo Belfort es lamentable, ¿pero
para qué llorar si podemos ver como lanzan enanos a una diana?
No ilumino a nadie al decir que es una película
repleta de excesos, que no es ni para niños, ni para gente que no sepa lo que
va a ver. Aquí salen tetas cada diez minutos y polvo blanco cada cinco. Si
esperas otra cosa, no la veas. Pero muy mal encaminado debes ir para no
disfrutar de la película en una sala de cine, porque Scorsese dota el film de un
ritmo impresionantemente activo que no te deja respirar en 180 minutos. Paradójicamente,
ejerce como una droga potentísima que te mantiene exhausto de energía gracias
en parte a un guion trepidante en cuanto a acciones y mejor aún en cuanto a
diálogos (rápidos y frescos).
Tampoco creo que tenga que decir que no es
solo lo que se ve de fuera. Al igual que 'Spring Breakers' y 'Solo Dios Perdona',
tiene mucho donde rebuscar, y aunque de forma más accesible que las dos
anteriores también puede llevar a error. Uno de los grandes aciertos del
cineasta es no juzgar al protagonista, tan solo nos lo presenta. Pero eso puede
llegar a suponer un problema si eres como la gente que engaño Jordan. Durante tres
horas de excesos el protagonista expone su punto de vista, y este te puede llegar
a convencer de que hacerte rico es algo que debes intentar desde ya, que sería
lo mejor que podría pasarte. Pero, con perdón, ‘El lobo de Wall Street’ es una
película sobre gilipollas que timan a gilipollas, y si una parte del público es
lo suficientemente gilipollas para no distinguir la cara de tristeza con la de
resaca, tienen un problema.
Desconozco tu posición respecto al dinero y no voy a compartir la mía, pero si
en algo deberíamos encajar es que no debería quererse para lo que lo quiere
Jordan, que es por el simple hecho de tenerlo. Y no solo tenerlo, querer más. Y
más. Nunca es suficiente, como decían en la promoción. ¿Y para que querríamos
hacer feliz al cliente mientras nuestra cuente corriente siga creciendo? ¡Que
se joda el cliente!
Si hay algo extremadamente importante en la
película es el reparto, magistral, encabezado por Leonardo DiCaprio, un actor que
nunca me había convencido del todo hasta ahora. Para mí seguía siendo el niñato
de 'Titanic' que daba una pataleta por no ser nominado al Oscar. Pero Leo ha cambiado
de barco. Ha pasado del “Si tu saltas, yo salto” al “Su coño era heroína para mí”.
Y si este año no gana la estatuilla (que no lo va a ganar), el día que lo gane
todos sabremos que es inmerecido (al igual que su compañero de dirección con Infiltrados).
Jordan Belfort es el mejor personaje y la mejor interpretación que vaya a
realizar en su vida. Se merece, como poco, tres horas de aplausos.
Pero aunque eclipse la película, el resto del plantel esta inmenso. Jonah Hill
ofrece un papel tan hilarante como divertido, Jean Dujardin da muy bien el pego
y McConaughey aparece los diez primeros minutos y le echas de menos las 2h 50’
restantes. El pequeño papel de Jon Favreau se hace algo insufrible porque nadie
le pega, y Margot Robbie está muy bien (también su actuación).
En definitiva, ‘El lobo de Wall Street’ es el
regreso de un Scorsese perdido y en más plena forma que nunca: Moderno, veloz,
divertido, apasionante. Se ha sacado de la manga una película necesaria, porque
nunca va mal que nos recuerden la escoria del mundo si es de una forma tan
divertida. Además hace pensar en la suerte que tenemos de que no haya un Jordan
Belfort vendiendo humo en cada esquina. ¿O tal vez si? ¿Formas parte de la
manada? O lo que es casi peor… ¿Quieres hacerlo? ¿Quieres ser uno de los nuestros? Bien, pero recuerda vigilar que no te coma, porque el lobo siempre tiene hambre.
Y ahora vende el puto boli.

Excelente película de Scorsese, aunque me sigue gustando más Hugo. Apenas vi que sale el chico de Silicon Valley, Thomas Middleditch, en una escena muy pequeña pero buena, lo mismo pasó con Matthew McConaughey.
ResponderEliminarDirecta y con mucho cachondeo la crítica, me gusta. De "El Lobo" ya se ha dicho prácticamente todo, pero es que es impresionante lo que hacen Scorsese y DiCaprio en la película, la dirección es electrizante como nos tiene acostumbrado el que para mi es uno de los mejores directores de la historia, pero es que este hombre tiene ya 71 añazos y no baja el listón, muy grande. Y DiCaprio sigue con su racha triunfal de personajes, aunque la Academia no le valore los papeles que se está marcando desde hace una década, se mantiene en lo más alto. Y algo muy importante de remarcar es el montaje de Thelma Schoonmaker, que va como un tiro. Ha pasado del “Si tú saltas, yo salto” al “Su coño era heroína para mí”, te has coronado con esta comparación de verdadero artista, qué fenómeno. Un saludo!
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